30 Años de Silencio

La Galería the 9.99 tiene el gusto de presentar la exhibición individual titulada “30 años de silencio”, donde se realiza un recorrido por la extensa producción de la artista guatemalteca Isabel Ruiz.

 

El título de la exhibición no alude al silencio de Ruiz, ya que ella es una artista que ha dedicado su carrera profesional a manifestar su descontento por la situación política y social nacional, sino al descontento personal y visceral, que encuentra una salida en el arte y sobretodo en la fuerte intensidad que logra plasmar en sus acuarelas que expone dentro de cajas de luz para hacer resaltar tanto las figuras como la riqueza del color.

 

Reconocida como una de las grabadoras más importantes de su generación, Ruiz se basó en su experiencia con las herramientas del grabado —puntas secas, buriles, cuchillos, bisturís—y hasta sus dedos para golpear y lastimar al papel, soporte que se vuelve metáfora de las víctimas de un período oscuro en la historia guatemalteca. Es a través de estas heridas y  de la oscuridad, que Ruiz intenta mostrar la luz y esperanza que desea para el país.

 

La obras en “30 años de silencio” fueron creadas a partir de finales de los ochenta y durante la década del noventa. Se concentran en tres series: Sahumerios,  Desaguadero y Río Negro. El extraordinario grupo de obras se acompañará en la noche de la inauguración con la recreación en vivo de la danza Sahumerios, basada en la obra de Ruiz del mismo nombre, realizada en 1988 por el Taller Coreográfico Contemporáneo, como preludio a las celebraciones del Día Internacional de la Danza, el próximo 29 de abril.

 

Una de las obras de menor escala pertenece a la serie de Desaguadero. En esta obra Ruiz se aleja de los colores monocromos y busca incluir el color. Las figuras sugeridas con algunos trazos, nos recuerdan a creaturas mayas, híbridos animales que regresan la mirada al espectador desde el pasado. Se puede percibir que el soporte es lastimado para crear estos vacíos que contrastan con las zonas saturadas de textura. Ficción y realidad, contenido y vacío, se oponen y se relacionan en este desaguadero de significados. También vemos en la obra perteneciente a la serie Sahumerio un color más vibrante y la figura de Ruiz  bailando desnuda con chinchines que sale de este humo cromático, con un dinamismo que remite a la danza y al movimiento que se desplaza con jovialidad.

 

Entre las obras de la serie Río negro se encuentra una acuarela divida en tres paneles. En ésta Ruiz rescata los azules intensos que asocia con los cielos de Guatemala y los contrasta con la oscuridad de la tierra y de las angustias pasadas en ella. Integra en la composición una fotografía de un rostro mirando hacia el cielo azul. La fotografía es una de las muchas que Luis González Palma, integrante al igual que Ruiz del grupo Imaginaria, desechaba en su estudio. Ruiz rescató esta fotografía y la recontextualizó para devolverle la voz que pareciera haber perdido. Complementa la composición con una forma que se asemeja al tablero del Patolli, juego prehispánico ligado a la tradición mesoamericana y la presencia del sotz o murciélago, figura animal significativa dentro de la obra de la artista, resultando en una unión sincrónica entre pasado y presente.

 

Una pieza de transición en la producción de Ruiz es “Sin título” (1996) donde utiliza un color marrón que recuerda al color de las heridas que comienzan a sanar. Ruiz se apropia del texto del poeta guatemalteco Francisco Morales Santos para acompañar la gran figura del cerebro y cargarla de significado: “El momento de hablar oportunamente y el guardar silencio se manejan al término del tiempo, que es cuando el cerebro, fruto ya harto maduro magnifica en el árbol de la vida”.

 

En “30 años de silencio” Ruiz nos habla desde una postura crítica, y nos invita a reevaluar el pasado para poder comprender un presente a veces confuso. Su obra tan personal logra trascender su subjetividad y penetrar la nuestra para mostrarnos que por medio del arte, se puede comprender y asimilar lo trágico y violento, para encontrar la luz a través de la oscuridad.