Acciones para abolir el deseo

A lo largo de su carrera la artista Sandra Monterroso ha incursionado en géneros muy diversos incluyendo el performance, el video arte, el dibujo, el grabado y las instalaciones, todos ellos representados ahora en la exposición que inaugura The 9.99 Gallery bajo el título Acciones para abolir el deseo.

 

A pesar de la gran diversidad de medios en la producción de la artista existen varias características unificadoras en su obra. En primer lugar Monterroso mantiene un constante interés por representar las relaciones de poder desde diferentes vertientes, incluyendo alusiones al mundo cultural e histórico con algunas referencias al colonialismo y el postcolonialismo, así como el señalamiento de diversas problemáticas relacionadas con el género y la identidad.

 

Además de mostrar un hilo conductor temático, si nos enfocamos en la obra performática de la artista subsiste una tendencia violenta y casi obsesiva llevada a cabo por sus protagonistas, en la mayoría de los casos ejecutados por la propia artista. En las piezas con referencias directas a los problemas de género como Mac / Culpa (2006) en la que la artista destruye ollas y vasijas de barro o en La demoledora (2010) en la cual unas ollas para hacer tamales son aplanadas con una máquina utilizada en construcción y manejada por la propia Monterroso, se reproduce una acción repetitiva que parece contener un propósito liberador y al mismo tiempo subversivo ya que en ambos ejemplos se destruyen aquellos elementos relacionados culturalmente con un mundo femenino doméstico impuesto a lo largo de la historia. La artista traslada el elemento violento de estas obras performáticas a sus trabajos en papel que en ocasiones funcionan como registro de las acciones pero también pueden plantearse como piezas completamente autónomas. El registro de La demoledora, por ejemplo, presenta las huellas de las ollas aplastadas y deformadas. La deformación transferida al papel se transforma en contenedora
de la violencia inflingida al objeto referente, y al mismo tiempo, y paradójicamente le confiere estéticamente un carácter orgánico.

 

Otra obra significativa en la exposición cuya temática la artista traslada exitosamente en diversos dibujos es la instalación Nudo Gordiano (2011), formada por una serie de nudos abigarrados acompañados por un machete con la inscripción “es más fácil cortarlo que desatarlo”. Aunque el título de la pieza hace alusión a una leyenda griega y la frase es utilizada popularmente para referirse a algo difícil de resolver, el elemento del machete localiza el significado de la obra entorno a problemas históricos y sociales específicamente de Guatemala o Latinoamérica y nos apunta hacia la violencia como resolución.

 

Los elementos de la cultura maya son otra de las características más importantes de la obra de Sandra Monterroso. Los huipiles o los textiles autóctonos, por ejemplo, aparecen en instalaciones como Columna vertebral (2012) o en Aj Camisel / Matador (2009) y los dialectos indígenas son utilizados en varias de sus obras de video como Meditando el error (2008) o Tus tortillas mi amor / Lix Cua Rarho (2004), señalando la importancia del mundo maya en la historia y la cultura de su país como base para entender una identidad sumamente compleja.

 

La muestra recorre diez años de producción en los que se puede apreciar la capacidad de la artista para transitar de piezas directas a obras mayormente introspectivas como la que da titulo a la exposición. En Acciones para abolir el deseo (2011) Sandra Monterroso utiliza su propio cuerpo para producir una acción coreográfica, catártica y obsesiva capaz de trasladar
esa tensión a pequeños dibujos en carboncillo que tienen como referencia los 260 días del calendario sagrado. Los diferentes niveles de significación de esta obra que va desde lo religioso a lo íntimo, de lo coreográfico a lo identitario, muestran el grado de complejidad del mundo creativo de esta artista.

 

Idurre Alonso