The Way Things Go

THE WAY THINGS GO

28 ENERO – 14 MAYO 2016.

 

La exhibición The Way Things Go (Así van las cosas), rinde un homenaje al video del mismo nombre, obra maestra de los artistas suizos Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946 – 2012). Desde su estreno en 1987, el video no ha hecho más que más que concitar elogios en virtud de la explosiva combinación de rigor conceptual, ironía y absurdo, elementos que por lo demás, caracterizan el conjunto de  su obra en escultura, fotografía o instalaciones.

 

El video documenta una reacción en cadena realizada con diversos objetos cotidianos tales como sillas, escaleras, neumáticos, globos, petardos, mesas, etcétera, que se desarrolla en un continuo durante 30 minutos gracias a la utilización de la fuerza de gravedad, el agua y el fuego para provocar todo tipo de fenómenos físicos y diversas reacciones, incluso químicas, en cadena, movimiento, trayectos y equilibrios precarios.

 

La puesta en escena de estos objetos supone un fino trabajo de “relojería” en el que los “acontecimientos” forzados se suceden uno tras otro como una perfecta coreografía. La obra hipnotiza inmediatamente la mirada, gracias a la tensión y el asombro que produce la secuencia. Pero más allá de la seducción que ocasiona el “ingenio” de los fenómenos visuales provocados, la obra conlleva una profunda reflexión en torno a los conceptos de inestabilidad y precariedad; sobre la crisis de la idea de progreso y de las relaciones entre causa y efecto, así como del curso arbitrario de los acontecimientos históricos, que son, a su vez, los hilos conductores de la propuesta curatorial de esta muestra.

 

La mezcla de economía de medios, así como el trabajo con materiales pobres y desechos, para producir un video de efectos profundamente sofisticados, refuerza la idea subversiva de esta obra en la cual las jerarquías estéticas están en un cuestionamiento constante. Es una creación que juega con la idea de inutilidad, de la gratuidad, también donde existen tensiones, triunfos y derrotas, siempre con humor burlesco y paródico.

 

A través del dibujo, la pintura, la escultura y el video las obras de los artistas participantes en la exposición The Way Things Go interpelan las nociones antes mencionadas desde distintos puntos de vista: la precariedad y la fragilidad de la idea de utopía, entendida como un discurso histórico y de ficción reflejada en la arquitectura en el dibujo mural, parte de la serie “Por que toda ciudad tiene derecho a llamarse utopía” (2001), de Carlos Garaicoa. En este trabajo, Garaicoa dibuja el paisaje de una ciudad ideal, ligera, delineada por las líneas de un dibujo con hilo que traduce de las figuras etéreas de molinos, una tipología arquitectónica anclada en la literatura como símbolo de lo imposible, que persigue la idea de una energía renovable en los campos europeos con turbinas eólicas.

 

Mientras que por otra parte los conflictos post coloniales reflejados en el elocuente video “Oil and sugar #2” (2007) de Kader Attia, en una relación entre un cubo de azúcar consumido por petróleo o el rotundo cuestionamiento hacia la noción de “futuro” como un porvenir que promete mejoras, desarrollo y bienestar en la obra “Palabra quemada” (2012) de Santiago Sierra son dos ejemplos de trabajos que utilizan directamente fenómenos físicos y reacciones químicas, para traducir las motivaciones y cuestionamientos que las originan que se trasladan de un lugar a otro, no solamente en el espacio sino en el tiempo, al hacer referencia directa con la destrucción de la palabra “Future”.

Los discursos sobre la arquitectura moderna, traducidos en paradojas objetuales de libros que no se pueden leer cuyo contenido esta negado, pero evocado, son parte de las esculturas de Fernanda Fragateiro presentes en la muestra “Untitled_Architecture Words” (2015) y su aspecto abstracto en “Not Abstract_Orange and Mirror” (2015).

 

Por otro lado, David Panos presenta el video parte del proyecto “Untitled. The Dark pool” en el que el artista superpone imágenes de siluetas de cuerpos y objetos para hablar del aspecto fantasmal y teatral de la mercancía. En una idea de la selección natural, “Found Self-Portrait I” (2012) de Sandra Gamarra es una serie de doce pinturas en la que la artista se apropia de imágenes de obras de otros artistas, en las que el denominador común es el equilibrio, entendido como una metáfora de la dificultad de situarse como un ser definido y definitivo. Las obras originales pasan a ser objetos encontrados, que reutiliza para sus propios fines.

 

Las complejas esculturas fabricadas con objetos encontrados de Alejandro Almanza Pereda, en su pieza “Sticks & Stones No. 4” (2014)” nos recuerdan la  fragilidad del equilibrio con el que se presentan no sólo los objetos sino las ideas de las construcciones físicas y mentales, envueltas en un halo de creación utópica. En la escultura “Untitled No.4”, Darío Escobar retoma a la estética minimalista para transformarla y regresar a los materiales más básicos como la madera, donde el balón de basquetbol da la impresión de flotar entre ambas piezas condesadas.

 

Finalmente, en la pieza de Edgar Orlaineta “A Season in Hell (from the series: New Directions)” (2015) presenta el lento movimiento que el aire controla de una forma muy delicada, casi invisible tal, y como el lenguaje que crea a partir de los diseños de Alvin Lustig.

 

Curaduría: Patrick Hamilton & The 9,99.